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Hilda Huarcaya
Dato curioso
En su adolescencia, Hilda trabajó como costurera para mantener a su familia. Más tarde, utilizó sus habilidades para confeccionar trajes de payaso destinados a eventos evangelísticos.
Hilda creció en el seno de una familia profundamente católica. Amaba a Jesús, pero siempre se sentía distante de Dios debido a las prácticas de un catolicismo quechua, el cual a menudo fomenta la veneración de santos populares mezclada con el animismo. Hilda deseaba cursar estudios universitarios, pero su padre falleció cuando ella tenía quince años, viéndose obligada a trabajar para sustentar a su familia. A los 28 años, Hilda se mudó a Lima. Al principio, la ciudad no le agradaba, ya que todos la menospreciaban por ser quechua. Un día conoció a Rómulo Sauñe, quien no se avergonzaba de su cultura, sino que hablaba y cantaba en quechua. Hilda cuenta que vio una «luz» en Rómulo y quiso saber de qué se trataba. Ella y su madre decidieron asistir a los cultos que se celebraban en la casa de los Sauñe, donde ambas entregaron sus vidas a Jesús.
En una ocasión, Runa Simi invitó a maestros de alfabetización de los Estados Unidos para enseñar a leer a las mujeres y capacitarlas como instructoras de alfabetización. Hilda no solo recibió capacitación docente, sino que también cursó estudios universitarios y obtuvo un título en educación. Hoy en día, Hilda es una pieza fundamental del Ministerio de Alfabetización Bíblica de Runa Simi.
Hilda también colabora en la elaboración y traducción de materiales al quechua Ayacucho. Existen muy pocos materiales de contenido bíblico en quechua, y todos los programas de Runa Simi requieren literatura en la lengua materna. Hilda no solo ayuda a traducir estudios bíblicos y otros materiales, sino que también imprime muchos de ellos en la pequeña imprenta de Runa Simi.
